dijous, 11 d’abril del 2013

EL TIMO DE LA CAVERNA



Como en la obra de Platón, pero al revés. La verdadera realidad del mundo político se nos está revelando en tales niveles de cutrez que sólo se puede entender desde el itinerario inverso al que siguió aquella infeliz criatura cuya única realidad hasta entonces habían sido las sombras de las figuras reflejadas por la hoguera que a sus espaldas ardía en la lóbrega caverna donde transcurría su vida.

Liberado de sus cadenas, vio primero los objetos que proyectados constituían lo que hasta entonces había sido su única realidad. Luego, al salir de la caverna y asomarse al exterior, la luz del Sol le cegó. ¿No podría en algún momento desear volver a la seguridad de su antigua gruta? O si por el contrario, regresara a ella para contarles a sus compañeros todavía encadenados la nueva realidad que había descubierto ¿No iban éstos a indignarse ante tales y tan delirantes afirmaciones o hasta incluso le matarían si les liberaba de su inconsciente prisión para que conocieran por ellos mismos?

Hoy la verdad no parece encontrarse en el exterior, al menos el de la casta política, sino en las alcantarillas. Justo al revés que en el inmortal relato platónico, el descubrimiento de la realidad política trascurre por un itinerario que va de la luz de las apariencias hasta las penumbras subterráneas donde se cuece lo real, lo que de verdad subyace a una luminosa apariencia de democracia tras la cual moran la corrupción y la desfachatez. Y lo peor de todo es que hemos accedido sólo a la primera sala de tan hedionda caverna. Nos quedan por explorar aún un sinfín de galerías ignotas.

Pese a todo, el engaño sigue funcionando. Y sigue funcionando no porque no conozcamos o no podamos conocer la pútrida realidad que acecha tras las apariencias, sino porque no queremos conocerla o sólo nos interesa parcialmente, que es lo mismo que renegar del conocimiento; igual que los infelices liberados de sus cadenas que no querían abandonar el miserable asiento al que habían estado encadenados.

Vivimos políticamente en una realidad externa cuya verdad radica en las sombras interiores que se materializan en sobres de Bárcenas, bolsas deportivas y tesoros reales que, sólo a veces, salen accidentalmente al exterior y turban las idílicas imágenes de unos chorizos que se fingen dignatarios; de unos gañanes cuyas patas de cabra sólo podemos soslayar mirando hacia el otro lado... Nosotros, tan libres a diferencia de los cavernícolas platónicos que no podían desviar su mirada de la pared de las sombras.

El itinerario del prisionero de Platón en el Mito de la Caverna era un recorrido de la apariencia a la verdad; el de la clase política en este Timo de la Caverna que nos han montado, es el de una realidad travestida cuya esencia se encuentra en las interioridades del cinismo y cuyo primer motor es la avidez por enriquecerse sin importar los medios y sin reparar en nada, absolutamente en nada.

Cuando la realidad se degrada hace su aparición la farsa, y a ésta le sucede el esperpento. Hemos vivido en la farsa durante demasiados años. Y la actitud de ciertos políticos nos indica claramente que estamos llegando a la era del esperpento.
Sigue valiendo la pena leer a Platón.

2 comentaris:

  1. Mis felicitaciones y enohrabuena(s), Xavier, por el artículo: es magnífico. Que las musas sigan inspirándote por mucho tiempo.

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  2. Espléndido el texto. Acertadísimo el anagrama. Qué difícil no pensar en la trilogía de los Wachowsky:

    -Matrix es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad.
    -¿Qué verdad?
    -Que eres un esclavo, Neo. Igual que los demás, naciste en cautiverio. Estás atrapado en una prisión que no puedes ver ni tocar. Una prisión para tu mente.


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