dijous, 13 de setembre de 2012

LA TRAMA CUBANA (A vueltas con la muerte de Prim -X)


La atribución a una trama cubana del complot que urdió y financió la muerte de Prim tiene dos versiones. La primera apuntaría hacia los negreros hispano-cubanos, la segunda a los independentistas cubanos. Incluso una tercera pone a Cuba como responsable indirecta de la muerte de Prim.

La trama de los negreros se basaría en las intenciones de Prim de abolir la esclavitud, por entonces todavía legal en la isla. Desde el punto de vista económico, y teniendo en cuenta la inmensa cantidad de dinero que corrió en relación a su asesinato, tal vez sí que los negreros cubanos tenían capacidad para acometer la empresa de quitar de en medio a Prim. Pero no parece que tuvieran ni infraestructura ni capacidad para incidir en una conspiración de estado como la que parece que se dio, ni tampoco, por otra parte, la voluntad de Prim de abolir la esclavitud era una originalidad personal suya.

La esclavitud tenía los días contados desde que en Estados Unidos el Sur había perdido la guerra civil. También las presiones de Inglaterra y otras potencias europeas era cada vez mayor. Si no era Prim, iba a ser cualquier otro, como efectivamente fue, eso sí, más tarde, en la década de los ochenta.

Una última cuestión sobre el tema de los negreros cubanos. En aquellos tiempos, el oficio de negrero era más bien vergonzoso y, sobre todo, peligroso. Si algún barco inglés o americano capturaba al barco negrero, éste lo pasaba mal… En definitiva, y fueran cuales fueran los sentimientos que los negreros pudieran albergar hacia Prim, no parece que tuvieran, ni por asomo, la capacidad ni la infraestructura necesarias como para llevar a cabo una trama como la que acabó con el de Reus.

La segunda versión refiere a los independentistas cubanos. Según esto, Prim habría dado pábulo a los movimientos de emancipación cubanos con la finalidad de favorecer una cierta autonomía de la isla, pero al ver que optaban por la independencia les habría dejado de lado. Despechados éstos, habrían tramado su muerte. Es una versión que no se sostiene, se mire por donde se mire: los independentistas cubanos carecían de infraestructura más allá de la propia Cuba, y no podían plantearse de ninguna manera el asesinato de Prim en Madrid.
La tercera vendría dada por la reacción negativa de ciertos sectores poderosos en España ante la presunta disposición de Prim a vender Cuba a los americanos. Es verdad que Prim había postulado una autonomía política para la isla, y hasta que había considerado su venta a los Estados Unidos. En cualquier caso, el modelo de Prim pasaba por convertir Cuba en una especie de Canadá español, no a una abierta independencia. Y tampoco era el único en pensar así: Serrano era de la misma opinión.  

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